Este mes que estamos leyendo la hija del este no puedo dejar de mencionar lo sucedido el pasado miércoles en el Tribunal de La Haya, un general de guerra bosnio-croata se suicidia durante el juicio en el que se le estaba juzgando por crímenes de guerra.
Slobodan Praljak. A Slobodan Praljak se le condenó por hacer limpieza étnica contra bosnios musulmanes durante la guerra de Bosnia en la ciudad de Mostar entre 1992 y 1995. Contrasta esta imagen del militar con su anterior biografía, antes había sido profesor universitario y productor de televisión. Paso de del mundo del arte y la cultura al de la carnicería. Como profesor daba clases de filosofía y sociología pero eso no quita para que se convirtiera en un hombre de acción.
Como director de cine dirigió una película llamada "El retorno de Katerina Kozul" en 1989.
En 1993 se convirtió en comandante de las fuerzas bosnio-croatas y los musulmanes no siempre fueron sus enemigos, al inicio de la guerra bosnios musulmanes (bosniaks) y bosnio-croatas lucharon juntos contra un enemigo común los serbo-bosnios. Los croatas controlaban el oeste y los musulmanes el este de la ciudad de Mostar. Pero pronto sus aliados se conviertieron en enemigos y no dudó en exterminarlos. Al terminar la guerra se convirtió en un hombre de negocios invirtiendo en hoteles, oficinas y restaurantes en Zagreb. Para los suyos es considerado aún un héroe de guerra para el resto del mundo un asesino.
Ante esta noticia surgen preguntas que inquietan a la prensa mundial ¿Quién le procuró el veneno?,a nivel personal me pregunto como un profesor de filosofía y sociología pudo cometer crímenes tan terribles y llevarlo hasta el final, al estilo de los nazis. Como una persona dedicada al mundo de la cultura es capaz de tal fanatismo, esa dualidad del ser humano que en algunos casos resulta terrible. Es esta dualidad la que nos cuenta Clara Usón a través de su libro "La Hija del Este" personificada en Ratko -el padre de Ana-.
El lunes que viene nos vemos para reflexionar sobre los acontecimientos que no han podido ser más oportunos.
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