Tras varias semanas en Argentina y Chile impartiendo una serie de conferencias, Ortega regresa a España de nuevo, ya comenzado el año 1929. Esta vez subirá a bordo del trasatlántico alemán Cap Polonio, haciendo escalas en Buenos Aires, Montevideo, Santos y Río de Janeiro, antes de arribar a Santa Cruz de Tenerife. Este navío germano fue muy célebre durante esos años dentro de la vida social y portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Botado en 1914, llegó por primera vez a nuestro puerto el 24 de febrero de 1922, atracando en el Muelle Sur (23). Como comodoro del navío figuraba Ernest Rolín, personaje muy querido en esta ciudad al cual le fue otorgado el título de Hijo Adoptivo y que cuenta con una calle dedicada en su honor (cerrando por el oeste el Parque de la Granja).
Gracias a una curiosa entrevista, denominada “charla” por su autor, el
periodista Luis Francisco, publicada en La Prensa del 18 de
enero de 1929, podemos conocer varias cosas de aquel viaje de regreso a Europa
del pensador madrileño. Viajaba en el camarote H de la tercera cubierta y lo
hacía sin el característico bigote que llevaba en los primeros años de su vida.
El buque llegó al puerto santacrucero durante la madrugada del 17 de enero y
apenas estuvo atracado en él durante unas horas, tomando rumbo a Lisboa, para
posteriormente hacer escalas en Vigo, Boulogne sur Mer y Hamburgo. Ortega
revela en esa citada entrevista que tiene unas ganas locas de hacerse isleño
permanente, como Robinson y recuerda su anterior visita a la isla, junto a su
padre, diciendo: "Estuve hace doce años. Aquella impresión me fue
tan grata, que me espolea para visitarla nuevamente."

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